OTRAS NOTICIAS

Niños muy inteligentes sufren amplias exigencias y burlas

La familia, la vecindad y la escuela deben ser soporte para evitar daños emocionales

Aunque el alto coeficiente intelectual es una deseada cualidad, ser el cerebrito del curso, el sabelotodo, el que tiene siempre las respuestas a flor de labios, puede convertirse en una pesada carga y causar a los niños desequilibrios emocionales, que mal manejados impactan hasta la adultez. Incomprendidos en la escuela, la calle e incluso en su propio hogar.

Los que pasan este viacrucis sienten culpa y vergüenza de su inteligencia. Reciben burlas de condiscípulos que les ponen sobrenombres, los golpean, los aíslan y los utilizan. En la familia y el entorno también sufren, porque les exigen excelencia no solo en lo académico, en todas las áreas y no les perdonan fallar.

Es ese cúmulo de situaciones contra el que lidian el que les hace caer en inseguridad, depresión, rabia. Sobre esto, el siquiatra José Miguel Gómez plantea en cuanto a la escuela, que es un factor protector y de desarrollo de las habilidades integrales, que debe crear los espacios y estrategias para todos los alumnos.

“Integrarlos a los grupos porque a veces tienen inteligencia cognitiva, pero son deficientes en la social y la emocional”, aconseja.
Uno de los escollos citados por el especialista es que el sistema educativo adolece de programas integrales en inicial y básico, niveles donde los niños aprenden a socializar en la diversidad, en la cultura de tolerancia, la afectividad, la sexualidad y en las y destrezas sociales.

Adultos prematuros. La gente espera mucho de esos pequeños y los hace incluso saltar etapas, actuar como adultos, porque asume de forma inconsciente que deben ser más maduros que sus coétanos. Critican comportamientos propios de su edad y en su afán de complacer para encajar pueden sufrir serias consecuencias.

Parte del maltrato deriva de la inseguridad de sus compañeros de aula, parientes o vecinos, que reaccionan con rechazo a su potencial y una manera de disminuirlos es criticarles porque no dominan actividades como los juegos infantiles o los deportes.

Gómez alerta que cuando un niño ha sido víctima de abuso y la escuela muestra indiferencia, crece con miedo, aislamiento, temor a expresarse o tornarse impulsivo, agresivo o ansioso.

Exhorta a la familia a que cuando note cambios asista al plantel y busque la ayuda de la orientadora o la sicóloga para trabajar el desarrollo sicoemocional. Lo mismo, el hogar debe fortalecer la autoestima y ayudarle a fomentar habilidades más allá de las didácticas.

¡Sistema educativo, responde! El profesor Ernesto Vantroy Ramírez indica que para los niños y niñas “superdotados”, que corrige, debe decirse de alto índice, el sistema educativo debe crear las bases para que desarrollen al máximo sus capacidades, ya al crear en la escuela espacios que las fomenten o mediante convenio con instituciones validadas que les permitan el crecimiento.

Hay más, ayudar en la interacción con otros grupos que persigan los mismos objetivos, aún sea en áreas distintas del conocimiento.

“Al ser objeto de rechazo por los que no entienden sus gustos académicos, lo mejor que debe hacer la escuela es ofrecer las condiciones que les permitan igualdad y que así, cada uno elija el rumbo que desea tomar”, recomienda.

Asegura que el sistema no está preparado para estos casos, pero menos aún genera las oportunidades, como laboratorios científicos, artísticos ni de ninguna índole donde pueda el alumno definir su búsqueda de saberes.

En su experiencia de docente ha visto como estos estudiantes terminan aislados, ya sea por decisión propia o porque el común no les acepta como parte suya “El aislamiento suele ser una condición del genio temprano y en estos casos, la mejor función la debe ejercer el entorno familiar, porque es la base fundamental de su desarrollo y donde encontrará a sí mismo lo que desea hacer y lograr”, sustenta Ramírez.

Pero, aclara, esto, si está al alcance de la familia o si conoce los medios para ayudarle y asegura que en todas las instituciones educativas un niño o niña de inteligencia superior es afectado por otros que lo entienden como un ser fuera de lo normal (anormal).
“Sin embargo, una condición fundamental de quien ejerce la pedagogía (entiéndase bien que no decimos educación), es lograr integrar a los grupos de acuerdo con las diversidades que pueden aparecer, ya que cada individuo es, por naturaleza distinto y tiene su propia inteligencia”.

Cuando ocurren estos casos, la labor pedagógica es la de ente integrador, recuerda el educador.

Las claves

  1. ¿Excelentes en todo?
    Una de las situaciones con las que luchan los niños muy inteligentes es el sentimiento de inutilidad que les hace sentir la gente que asume que deben ser excelentes en todas las actividades.
  2. La Exclusión daña
    En lugar de enseñarles, excluirlos de los juegos u otras actividades en las que no muestran gran agilidad, es una acción que marca a estos chicos y que los vuelve aún más torpes para la socialización, por lo que es esencial tomar en cuenta ese factor.

Reloj Informativo

Luis Castro Lemoine Director, editor y creador Reloj Informativo 829-368-2371

Publicaciones relacionadas

Deja un comentario

Botón volver arriba
Cerrar
Cerrar
A %d blogueros les gusta esto: