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El placer de las manos: Dany Louis se deleita en la masturbación

Dany Louis se deleita en la masturbación, y lo confiesa con plena libertad. No tiene frenos morales: vive sin escrúpulos y repudia los tabúes y las reprensiones bíblicas. Para mí es un nihilista: nada le importa y todo lo hace. Es un rebelde pleno, un tipo sin moral.

Quiero subrayar esa palabra, puesto que Dany ha creado una nueva moral: la suya propia, la de esta brutal modernidad. Razón: él encarna las tendencias ultraliberales y frenéticas de este tiempo, y quiere la muerte definitiva de Dios. Se ha tornado, así, en un pequeño Nietzsche y en un inconforme total.

He dicho que en él no hay moral, sino su moral. Para volverse un desenfrenado, tuvo que atravesar un largo proceso de búsqueda propia. Esa búsqueda arrancó con la crítica de sí mismo, y después se tornó más ácida. Dany fue cristiano y después ateo: un salto de extremo a extremo. Destruyó su espiritualidad, transformó su ser, se convirtió en otro.

Para él, la masturbación es redención sexual y un culto a la autoexploración consciente: las manos liberan toxinas y el cuerpo se relaja botando las tensiones y alcanzando el clímax del placer.

“Yo me masturbo varias veces a la semana y, sin embargo, dono sangre y hago ejercicio”, expresa sin remordimientos, liberado de sí mismo.

La masturbación no es una práctica exclusiva del ser humano: también la ejecutan otros animales, como chimpancés y gorilas. Dany alaba y enumera sus beneficios:

-Ayuda al cuerpo a relajarse y aliviar el estrés

-Beneficia a la mujer a la hora de ovalar

-Permite la autoexploración y saber cuáles con las partes sensibles del cuerpo

-Cuanto más masturbación, mayor producción de espermas nuevos

-Incrementa la defensa inmunológica del cuerpo

-Un mayor autocontrol para la eyaculación

Este amoral no se engaña: reconoce que la masturbación puede esclavizar y volverse una adicción, y la recomienda a casados y solteros.

En su poemario Ocaso, recuerdo, olvido, rinde un nítido homenaje a una práctica que lo deleita. El placer está en sus manos.-

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